Hola, soy Claudia Bloom.
Esto no es solo un negocio, es un reflejo de nuestras convicciones. Estamos aquí para crear un trabajo que importe, guiados por un compromiso compartido con la calidad y la atención.
Mi enfoque
Sobre mí
Soy Claudia Bloom, cantautora, guía de voz expresiva y actriz. Vivo entre Catalunya y Amsterdam, dos lugares que hoy forman parte de mi vida y de mi manera de crear.
Soy una mujer profundamente enamorada del arte, el mar, la naturaleza, la danza intuitiva, cantar libremente y, sobre todo, de la autenticidad. Me considero una persona altamente sensible, y esta sensibilidad me ha enseñado a escuchar profundamente: a escucharme a mí misma, a los demás y a la vida.
Hoy vivo a mi ritmo. Medito, compongo, canto mis canciones medicina y creo espacios donde las personas puedan relajarse, expresarse, jugar, sentir y reconectar consigo mismas.
Pero no siempre fue así.
Romperse
A los veinte años estaba estudiando para ser actriz en un entorno muy exigente. Me exigía muchísimo, no sabía parar y casi nunca sentía que fuera suficiente.
Al mismo tiempo, una persona muy cercana atravesaba una adicción y yo sentía que tenía que salvarla. Me enamoré profundamente de alguien que tenía pareja y, sumado a todo lo que ya cargaba, mi cuerpo terminó diciendo basta.
Llegaron la ansiedad, la depresión, los mareos, los problemas digestivos, el agotamiento y una sensación profunda de estar perdida.
Y así comenzó una búsqueda que cambiaría mi vida.
Entrar en la cueva
Durante siete años entré profundamente hacia dentro.
Exploré yoga, meditación, trabajo con la voz, retiros de mujeres, kirtan, naturaleza, diferentes terapias y caminos de autoconocimiento. Viajé a Bali, Inglaterra, Dinamarca y pasé largos períodos en Formentera.
Allí canté alrededor del fuego, formé un grupo de Kirtan con otras mujeres, creé espacios de encuentro y empecé a componer canciones para calmarme, sentirme y sanar.
Pasaba horas en la naturaleza y en mi propia habitación respirando, moviéndome, llorando, cantando, improvisando y expresando todo aquello que necesitaba salir.
Poco a poco descubrí algo: mi voz podía ser un lugar al que volver.
Y cuando empecé a compartirla, algo mágico sucedía. Personas que me escuchaban cantar se emocionaban, lloraban, se abrían. Algunas empezaron a cantar conmigo.
Empezaron a pedirme que les acompañara a encontrar su propia voz.
Y descubrí que acompañarlas también me sanaba a mí.
De aquellos años nació Mariposas Blancas, mi primer disco: 14 canciones compuestas durante esa profunda etapa de transformación. Lo grabé a los 27 años y lo presenté a los 28.
Sentí entonces que algo empezaba a cambiar. Después de tantos años de búsqueda, mis dones empezaban a asentarse y a tomar forma.
Florecer — Blooming
Hoy, a mis 31 años, llevo seis años ofreciendo La Voz Que Ama, acompañando a personas y grupos a reconectar con ellas mismas a través de la voz, el cuerpo, la expresión, el juego y la presencia.
He compartido mi música y mis conciertos en Catalunya, Amsterdam, Formentera, Córdoba, Castilla-La Mancha, la Toscana, Bali e Inglaterra, en comunidades, festivales, casas, templos, retiros, espacios de concierto y en plena naturaleza.
Y sigo recibiendo mensajes de personas que me cuentan lo que mis canciones han despertado en ellas.
Para mí, cantar nunca ha sido solamente cantar.
Es abrir.
Es sentir.
Es escucharse.
Es dejarse ver.
Es volver al cuerpo.
Es recordar quién eres.
Hoy siento que estoy en un momento de florecimiento: recogiendo los frutos de todo lo vivido, con mucho amor, experiencia y deseo de compartir.
Sigo componiendo desde el placer, creando nuevas canciones, ofreciendo mis espacios de acompañamiento y dejando que la vida siga guiándome.
Porque todo aquello que un día necesité para sanar se ha convertido, con el tiempo, en parte de lo que hoy puedo ofrecer.
Esta es mi medicina: la voz, el arte, la presencia, el juego, la sensibilidad y el amor.
Y si has llegado hasta aquí, te abrazo fuerte.
Estamos junt@s en este viaje de amor.
T’estimo i te amo,
Claudia Bloom
Ideas sencillas
En cada paso, nos centramos en ser leales a nuestros valores y en crear espacio para un trabajo reflexivo y duradero.
Impacto duradero
Creamos con claridad, actuamos con integridad y siempre mantenemos la curiosidad.